Este artículo es parte de una serie sobre la Ley 2573 de 2026 y lo que implica para las entidades financieras y crediticias en Colombia. Aquí exploramos cómo construir un expediente digital auditable ante una suplantación. En el resto de la serie revisamos qué cambia con la ley y qué es la carga dinámica de la prueba.
Un usuario sube su documento, se valida su identidad, pasa una prueba biométrica, el sistema aprueba. Todo parece cerrado. Hasta que, meses después, llega un reclamo: "yo nunca hice esa solicitud."
En ese momento el proceso de verificación deja de ser solo un paso de onboarding: se convierte en evidencia. Y ahí aparece la diferencia clave — verificar una identidad no es lo mismo que conservar evidencia de cómo se verificó.
Es el conjunto organizado de información que permite reconstruir un proceso de identificación: quién, qué, cómo, cuándo y con qué resultado. No se trata de guardar documentos sueltos, sino de poder responder esas cinco preguntas en cualquier momento.
La Ley 2573 cobra especial relevancia en este contexto porque, frente a casos de suplantación, establece obligaciones relacionadas con la información y documentos que las entidades financieras y/o crediticias recibieron para aprobar un bien o servicio.
Cada negocio tendrá necesidades diferentes, pero existen algunos componentes que pueden ayudar a construir una trazabilidad sólida.
Un error común es pensar que "tener evidencia" es guardar todo y terminar con una carpeta llena de archivos. Pero un expediente útil no se mide por su tamaño, sino por si permite entender la historia completa: si un documento, una foto, un resultado biométrico y un correo no están conectados al mismo proceso, reconstruirlo sigue siendo difícil. Lo que convierte datos sueltos en evidencia útil es la trazabilidad, poder seguir la secuencia completa, de la solicitud a la decisión.
La Ley 2573 establece el principio de carga dinámica de la prueba y señala específicamente que, en materia de suplantación, las entidades financieras y/o crediticias deberán entregar la información y documentos que recibieron para la aprobación del bien o servicio.
Por eso, el diseño de los procesos de identidad debería contemplar desde el principio qué información será necesaria para reconstruirlos posteriormente. No cuando aparece el fraude. No cuando llega la reclamación. Desde el primer clic.
El nuevo estándar: identidad + evidencia
La pregunta ya no es solo si una identidad fue verificada, sino si esa verificación puede sostenerse después. Una identidad verificada sin trazabilidad puede resolver un onboarding. Una identidad verificada con evidencia puede además ayudar a reconstruir lo ocurrido cuando aparece una disputa.
Si alguna respuesta es "no", ahí hay una oportunidad de rediseño antes de que llegue el primer reclamo. Porque no basta con saber quién está detrás de una identidad. También importa poder demostrar cómo lo supiste.